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Mientras despedíamos a Tania, una llamada nos hizo saltar en masa: Yolanda estaba muy malita. La 2 en peso se unió por tí, amiga. Ya no hubieron problemas de ningún tipo, ni llamadas ni conversaciones que giraran en torno a otro tema. Como una sola mente, todos pensábamos en tí.
Los teléfonos sonaban a cualquier hora y siempre la pregunta era la misma, ¿qué sabemos de Yolanda?. Ahora sabemos que eres nuestra Ignorante, que a veces discutiremos, que como todos, tendrás días mejores y días peores, que mil veces te he dicho que no te rías tan fuerte en el hospital, pero que pasamos mucho miedo por tí, que tu hueco no lo llena nadie, que te echamos de menos y que te queremos.
Tú has vuelto a nacer, nosotros estuvimos en el parto, ¡y no fué fácil!. Un beso de tus compañeros.